Realismo Mágico Fragmentado (2º Parte)

El realismo mágico trata de ofuscar, borrar y juntar las fronteras entre la mente y el cuerpo, el espíritu y lo material, la vida y la muerte, lo real y lo imaginario, el yo y los otros, el hombre y la mujer. Se puede definir como la preocupación estilística y el interés en mostrar lo común y cotidiano como algo irreal o extraño.
El realismo mágico, como un término crítico, empezó en Alemania para describir la manera surrealista de los sujetos y los temas de pintores alemanes. Estos temas incluyeron lo imaginario, lo fantástico y lo extraño.
“El realismo mágico es un procedimiento estético, mediante el cual el artista crea un objeto (…) partiendo para ello de una determinada realidad. (…) Lo esencial es que el artista la trabaje de tal modo, que la convierta en una nueva realidad, de valor estético…” (Márquez R., A. 1990). Entonces, el artista modifica una realidad existente en otra realidad estética; podemos observar aquí una relación entre la fragmentación y el realismo mágico, cuando decimos que la fragmentación toma una parte de un todo que sería la realidad existente y este fragmento lo convierte en una nueva realidad estética, con un propio discurso.
El realismo mágico lo encontramos principalmente en la literatura, pero también lo podemos observar en la publicidad; aunque podríamos señalar una diferencia entre los dos: el utilizado en la literatura se expresa por medio de palabras, mientras que el utilizado en la publicidad añade imágenes para llegar a sus propuestas; esto podríamos tomarlo como una ventaja porque el espectador capta el mensaje de manera más directa. Pero si consideramos que el papel del espectador se vuelve pasivo, haciendo poco uso de su imaginación, porque la imagen muestra la idea concreta, podríamos tomarlo como una desventaja.
Ahora bien, si tomamos en cuenta que la publicidad también utiliza la fragmentación, esto ayuda a que la función del espectador sea activa, debido a que no se presenta la imagen concreta sino fragmentada, y el espectador completa la idea usando su imaginación la idea presentada, convirtiéndola en su realidad.
Una fragmentación que observamos en publicidad, es la fragmentación del cuerpo, existen publicidades en las que se muestra un cuerpo fragmentado. Esto se debe a que el cuerpo es nuestra principal fuente de expresión.
Además del uso de la fragmentación, existe otro elemento muy importante
en la publicidad, lo cual ayuda al espectador a utilizar su imaginación, como lo es el uso de frases cortas, que ayudan al espectador a completar la realidad que muestra el fragmento presentado. Estas frases pueden o no tener relación con el producto de la publicidad, pero llevan al espectador a imaginar cómo sería el completo, el todo; pero al completar este todo, sería el todo del espectador, es un todo particular, es su nueva realidad.
A modo de conclusión; podemos ver entonces, como en la publicidad encontramos imágenes manipuladas, muchas veces exagerada, con una exaltación de atributos, presentada como un realismo mágico, pero un realismo mágico fragmentado, que permite al espectador cumplir una función activa frente a lo observado, completando las ideas de los fragmentos, convirtiéndolos así, en su nueva realidad.
El realismo mágico, como un término crítico, empezó en Alemania para describir la manera surrealista de los sujetos y los temas de pintores alemanes. Estos temas incluyeron lo imaginario, lo fantástico y lo extraño.
“El realismo mágico es un procedimiento estético, mediante el cual el artista crea un objeto (…) partiendo para ello de una determinada realidad. (…) Lo esencial es que el artista la trabaje de tal modo, que la convierta en una nueva realidad, de valor estético…” (Márquez R., A. 1990). Entonces, el artista modifica una realidad existente en otra realidad estética; podemos observar aquí una relación entre la fragmentación y el realismo mágico, cuando decimos que la fragmentación toma una parte de un todo que sería la realidad existente y este fragmento lo convierte en una nueva realidad estética, con un propio discurso.

El realismo mágico lo encontramos principalmente en la literatura, pero también lo podemos observar en la publicidad; aunque podríamos señalar una diferencia entre los dos: el utilizado en la literatura se expresa por medio de palabras, mientras que el utilizado en la publicidad añade imágenes para llegar a sus propuestas; esto podríamos tomarlo como una ventaja porque el espectador capta el mensaje de manera más directa. Pero si consideramos que el papel del espectador se vuelve pasivo, haciendo poco uso de su imaginación, porque la imagen muestra la idea concreta, podríamos tomarlo como una desventaja.
Ahora bien, si tomamos en cuenta que la publicidad también utiliza la fragmentación, esto ayuda a que la función del espectador sea activa, debido a que no se presenta la imagen concreta sino fragmentada, y el espectador completa la idea usando su imaginación la idea presentada, convirtiéndola en su realidad.
Una fragmentación que observamos en publicidad, es la fragmentación del cuerpo, existen publicidades en las que se muestra un cuerpo fragmentado. Esto se debe a que el cuerpo es nuestra principal fuente de expresión.
Además del uso de la fragmentación, existe otro elemento muy importante
en la publicidad, lo cual ayuda al espectador a utilizar su imaginación, como lo es el uso de frases cortas, que ayudan al espectador a completar la realidad que muestra el fragmento presentado. Estas frases pueden o no tener relación con el producto de la publicidad, pero llevan al espectador a imaginar cómo sería el completo, el todo; pero al completar este todo, sería el todo del espectador, es un todo particular, es su nueva realidad.A modo de conclusión; podemos ver entonces, como en la publicidad encontramos imágenes manipuladas, muchas veces exagerada, con una exaltación de atributos, presentada como un realismo mágico, pero un realismo mágico fragmentado, que permite al espectador cumplir una función activa frente a lo observado, completando las ideas de los fragmentos, convirtiéndolos así, en su nueva realidad.
Etiquetas: Arte, Publicidad






